
Comprar un departamento en pozo es apostar por un proyecto antes de que se convierta en una realidad tangible. Puede ser una estrategia interesante dentro del mercado inmobiliario de Capital Federal, ya que permite acceder a valores iniciales y capturar parte de la valorización a medida que avanza la obra. Cuando el proyecto y el desarrollador son sólidos, esta modalidad puede ofrecer una buena relación entre riesgo y rentabilidad.
En esta guía repasamos los puntos clave para entender cómo funciona la compra de departamentos en pozo en CABA, qué ventajas ofrece, qué riesgos conviene evaluar y qué aspectos mirar antes de invertir para tomar una decisión informada.
Para muchos inversores, la modalidad de invertir en un departamento en pozo les resulta atractiva porque permite ingresar en una etapa temprana, con valores iniciales más bajos que los de una unidad terminada.
Esta diferencia en el precio responde a que el comprador asume un mayor riesgo y un plazo de espera. En este sentido, y siempre que el desarrollo esté bien estructurado y respaldado por un desarrollador con trayectoria, la compra en pozo puede ser una jugada inteligente.
En Buenos Aires, la demanda sostenida de vivienda y la limitada disponibilidad de suelo generan condiciones favorables para que algunos desarrollos inmobiliarios se valoricen con el paso del tiempo. Al comprar en pozo, la posible valorización suele estar asociada a una combinación de factores:
Desde esta perspectiva, y siempre que el análisis previo sea riguroso, invertir en pozo puede funcionar como una forma de anticiparse al desarrollo del proyecto y del mercado para quienes tienen un horizonte de mediano plazo.
En síntesis, estos son los factores clave que diferencian invertir en un proyecto desde cero frente a comprar una propiedad terminada:
Si sos dueño de un terreno en Capital Federal y estás evaluando desarrollarlo o aceptar departamentos en pozo como forma de pago, una mala decisión en esta etapa puede costarte años de rentabilidad.
En Factibilidades ayudamos a propietarios a poner en valor su terreno antes de negociar, analizando qué se puede construir, cuánto vale realmente y qué tipo de proyecto maximiza el retorno. Luego conectamos ese activo con una red de más de 300 desarrolladores y constructoras activas en CABA.
Nuestra metodología se apoya en una tasación técnica que analiza la zonificación, los metros construibles y la plusvalía urbana para asegurar que cada proyecto se levante sobre cimientos sólidos, y para que cada propietario capitalice al máximo su activo.
El resultado es beneficioso de varias maneras: mejores condiciones de negociación, proyectos más sólidos y unidades en pozo con verdadero potencial de valorización.
Si querés saber qué vale hoy tu terreno y qué opciones reales tenés, solicitá tu tasación técnica sin costo.
Una empresa con espalda y buena reputación es la mejor garantía de que la obra se va a terminar, y que se va a terminar bien. Por eso, antes de siquiera mirar un plano, necesitás saber quién está detrás de la obra, buscando signos de un buen historial. Enfocá tu investigación en los siguientes puntos:
Una vez validada la trayectoria del desarrollador, el siguiente paso es analizar el proyecto en sí. En esta etapa conviene revisar con atención la información técnica y contractual para entender con precisión qué se está comprando y en qué condiciones. Los principales puntos a evaluar son los siguientes:
Este laburo de investigación puede parecer denso, pero permite reducir enormemente la incertidumbre y evaluar si el proyecto está alineado con tus objetivos de inversión a mediano y largo plazo.
Cuando te decidís a comprar un departamento en pozo, el documento que formaliza la inversión es el famoso boleto de compraventa o, más precisamente, un contrato de adhesión.
Este documento va a marcar tu relación con la desarrolladora durante los próximos años, por lo que es crucial entenderlo a fondo. No es un contrato entre iguales (está redactado unilateralmente por la empresa constructora), por lo que tu rol como comprador es analizarlo detalladamente y buscar esos grises que pueden inclinar la balanza en tu favor. De hecho, muchos de los puntos del contrato se pueden (y se deben) conversar y negociar.
Si bien cada contrato tiene sus particularidades, hay ciertas cláusulas que son la columna vertebral de cualquier acuerdo:
En la mayoría de los desarrollos en pozo en CABA, la estructura de pago combina un anticipo en dólares con un saldo financiado en cuotas mensuales en pesos, que se ajustan por el Índice de la Cámara Argentina de la Construcción (CAC). Este esquema permite ingresar con un capital inicial menor, pero introduce variables que conviene analizar con cuidado.
El ajuste por CAC acompaña la evolución de los costos de la obra. A medida que suben los insumos y la mano de obra, las cuotas se actualizan para reflejar ese aumento. Para el comprador, esto implica que el valor final del departamento no es completamente fijo desde el inicio.
Antes de avanzar, es importante revisar cómo se aplica el ajuste: cada cuánto se actualizan las cuotas, desde qué momento corre el índice y si existen topes o períodos de gracia. También conviene evaluar el plazo total de financiación y cómo ese ajuste puede impactar en el flujo de pagos mes a mes para evitar que una cuota accesible al inicio se transforme, con el tiempo, en una carga difícil de sostener.
Si tenés espalda financiera, podés proponer alternativas que te beneficien. Por ejemplo, ofrecer un anticipo más grande a cambio de congelar el valor de algunas cuotas o incluso ponerle un tope al ajuste del CAC (algo más difícil de conseguir).
Otro terreno fértil para la negociación son las terminaciones. Quizás querés otro tipo de piso o una grifería de una marca específica. Si lo planteás en una etapa temprana de la obra, es muy probable que la desarrolladora acepte los cambios, a veces con un costo extra o como parte del acuerdo inicial. Asegurate, por supuesto, que todo cambio quede por escrito en un anexo al contrato.
Por último: nunca, pero nunca, firmes un contrato de este tipo sin que lo revise tu propio abogado. Es muy común que la desarrolladora te ofrezca su equipo legal para "facilitarte" las cosas, pero recordá que sus abogados defienden los intereses de la empresa, no los tuyos. Un profesional de tu confianza, especialista en derecho inmobiliario, va a detectar cláusulas abusivas, omisiones peligrosas y puntos ambiguos que te podrían costar carísimo si no son aclarados.
El esquema habitual se estructura en tres etapas:
Si tenés un terreno o una casa a demoler en Capital Federal, existe una modalidad alternativa de financiamiento conocida como canje de metros. En este esquema, el propietario aporta el lote a un desarrollador y recibe, a cambio, unidades terminadas en el proyecto futuro.
Este tipo de acuerdo permite participar del desarrollo inmobiliario sin necesidad de vender previamente el terreno y suele resultar atractivo para quienes buscan transformar un activo inmovilizado en unidades con potencial de renta o valorización. Como en cualquier operación de este tipo, es fundamental analizar la propuesta, la trayectoria del desarrollador y las condiciones contractuales con asesoramiento profesional.
Al comprar un departamento en pozo en Buenos Aires, resulta inteligente asesorarse sobre los riesgos más comunes y cómo evitarlos. Éstos son los más comunes:
Al final del día, la mejor estrategia es una combinación de investigación a fondo, asesoramiento legal independiente y un contrato que te proteja. Con estos pilares, podés navegar el proceso con seguridad y convertir los riesgos en una inversión rentable y exitosa.
Si sos dueño de un terreno en CABA o te ofrecieron unidades en pozo como forma de pago, en Factibilidades te ayudamos a evaluar el potencial real de tu activo y a negociar con desarrolladores con información técnica sólida. Contactanos y solicitá un estudio de factibilidad sin costo para evaluar tus opciones con respaldo profesional.
El índice CAC es publicado todos los meses por la Cámara Argentina de la Construcción, y mide la inflación del sector: cuánto suben los materiales, la mano de obra, todo lo que hace a la construcción. Cuando comprás un departamento en pozo, las cuotas en pesos se van ajustando por este índice para que el valor que pagás mantenga su poder de compra y el desarrollador pueda seguir construyendo sin desfinanciarse.
Depende de cuánto riesgo y previsibilidad estés dispuesto a asumir. En un fideicomiso al costo, el comprador paga el costo real de la obra a medida que avanza (materiales, mano de obra, etc.), por lo que el valor final puede variar según cómo evolucionen esos costos (suele ser más económico, pero menos previsible). En un esquema de precio cerrado, el valor total del departamento se fija desde el inicio y no cambia, lo que da mayor certeza financiera, aunque generalmente a un precio más alto porque el desarrollador asume los posibles aumentos.
Los atrasos pueden suceder, lo importante es estar cubierto. Un contrato bien hecho siempre tiene que incluir una cláusula de penalidad por demora. Ésta establece que, pasado un período de gracia (que suele ser de 180 días), el desarrollador debe pagarte una multa por cada mes de retraso. Generalmente, es un porcentaje mensual sobre el dinero que ya pusiste. No firmes nada sin verificar que esta protección esté incluida y sea clara.
En la mayoría de los desarrollos en pozo podés vender antes de la entrega mediante una cesión de boleto, transfiriendo a un tercero tus derechos y obligaciones sobre la unidad. Sin embargo, antes de avanzar, revisá el contrato: algunos fideicomisos exigen autorización del desarrollador o aplican una comisión por la cesión.
Si sos dueño de un lote en Capital Federal y buscás sacarle el máximo provecho, el equipo de Factibilidades te ofrece una tasación técnica precisa y una estrategia comercial para conectar tu propiedad con los desarrolladores más importantes. Aseguramos tu venta en las mejores condiciones: Contactanos y descubrí cómo.
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