
A la hora de comprar o vender un terreno en CABA, el precio de la propiedad es solo una parte de la ecuación. La escritura implica una serie de costos adicionales (impuestos, honorarios y gastos administrativos) que pueden representar varios puntos porcentuales del valor total de la operación.
En 2026, con cambios en el mercado y actualizaciones normativas, entender estos costos te permitirá evitar sorpresas y planificar correctamente la transacción. En esta guía, vas a ver cuánto cuesta escriturar un terreno, quién paga cada concepto y cómo estimarlo con precisión.
Cuando se concreta la venta de un terreno, una parte relevante del resultado de la operación se define en el momento de la escritura. Es ahí donde aparecen impuestos, honorarios y gastos que no siempre están claros desde el inicio, pero que inciden directamente sobre el monto final que recibe el propietario.

En CABA, estos costos siguen una estructura bastante estable, aunque pueden variar según el tipo de operación y lo que se acuerde entre las partes. Lo importante es entender cómo se componen y en qué casos pueden modificarse.
Tener claridad sobre estos costos permite encarar la operación con mayor previsibilidad. En concreto:

Para estimar correctamente el costo de escrituración, es necesario entender qué incluye la operación y cómo se distribuyen los gastos entre las partes. En CABA, esta estructura responde a usos bastante establecidos en el mercado, aunque puede haber variaciones según el acuerdo entre comprador y vendedor.
Por práctica habitual, el escribano lo elige y lo paga el comprador. Sus honorarios suelen ubicarse en torno al 2% del valor de la escritura más IVA. Su función es garantizar la legalidad de la operación, redactar la escritura y coordinar la transferencia de dominio y fondos.
Es uno de los principales costos de la operación. En CABA, la alícuota es del 3,5% sobre el valor de la escritura, que generalmente se divide en partes iguales: 1,75% para el comprador y 1,75% para el vendedor.
Existe una excepción: el comprador puede quedar exento si se trata de su vivienda única y de ocupación permanente. En ese caso, el vendedor sigue pagando su parte.
Como propietario, hay una serie de costos necesarios para poder transferir el terreno:
Son gastos variables, pero obligatorios para asegurar que la propiedad pueda venderse sin observaciones.
Además de los honorarios del escribano y su mitad del Impuesto de Sellos, el comprador debe afrontar otros gastos para formalizar su nueva titularidad:
Aunque existen porcentajes de referencia, el costo final de escriturar un terreno en CABA depende de distintas variables que pueden hacer que una operación sea más simple o más compleja, y por lo tanto más económica o más costosa. Entender estos factores permite anticipar mejor los gastos y evitar desajustes al momento de cerrar.
Uno de los principales determinantes es la base sobre la cual se calculan los impuestos. En CABA, se toma el valor más alto entre el precio de venta y la valuación fiscal del inmueble. En la mayoría de los casos, el valor de mercado es significativamente superior, por lo que los impuestos terminan calculándose sobre ese monto. Esto hace que, a medida que sube el precio de venta, también aumenten proporcionalmente los costos asociados a la escritura.
No todas las propiedades tienen la misma situación jurídica. El escribano debe analizar el historial del inmueble para asegurarse de que no existan conflictos que impidan la transferencia. Cuando el terreno proviene de una sucesión, tiene embargos, hipotecas o antecedentes complejos, el trabajo requerido es mayor. Esto no solo puede incrementar los honorarios, sino también extender los plazos de la operación.
Los tiempos también influyen en el costo. Muchos de los certificados necesarios para escriturar tienen versiones “urgentes” que permiten acelerar el proceso, pero con aranceles más altos. Si la operación requiere cerrar en plazos ajustados, estos costos adicionales pueden aparecer. En cambio, cuando hay planificación, es posible avanzar con tiempos normales y evitar esos recargos.
Algunas condiciones particulares pueden modificar la distribución de gastos. Por ejemplo y como ya mencionamos, en ciertos casos el comprador puede acceder a exenciones en el Impuesto de Sellos, lo que cambia el esquema habitual. Aunque el beneficio sea para una de las partes, este tipo de situaciones suele influir en la negociación general de la operación, ya que impacta en el costo total que enfrenta el comprador.
Finalmente, contar con una valuación técnica adecuada es clave para ordenar todos estos factores. Una tasación bien hecha no solo define el precio de venta, sino que permite proyectar con mayor precisión los costos asociados y el resultado neto de la operación. Esto reduce la incertidumbre y facilita tomar decisiones con información más clara desde el inicio.
Además de entender cuánto sale escriturar un terreno, es importante conocer cómo se desarrolla el proceso en la práctica. Podemos resumirlo en una secuencia de etapas que requieren coordinación entre las partes, el escribano y la documentación del inmueble.
Una vez que se acuerda la venta y hay un comprador definido, el proceso suele seguir estos pasos:
En términos generales, una operación puede demorar entre 30 y 60 días desde la firma del boleto, dependiendo de la complejidad del caso y de la disponibilidad de la documentación. Tener los papeles en orden desde el inicio suele ser el factor que más incide en los tiempos y en la fluidez del proceso.
Entender los costos de escrituración es solo una parte del proceso. La diferencia real en una operación de este tipo está en cómo se gestiona la venta y en qué medida se logra alinear el potencial del lote con una estrategia comercial adecuada.
Vender un terreno en CABA implica variables técnicas, legales y financieras que impactan directamente en el resultado final. Una mala estimación, una negociación débil o una estructura de gastos mal planteada pueden reducir de forma significativa la rentabilidad de la operación. Desde Factibilidades, desarrollamos un proceso integral que tiene en cuenta todas estas variables para asegurarte la máxima rentabilidad posible.
En lugar de que cada parte de la operación quede dispersa (inmobiliaria por un lado, escribano por otro, y el propietario resolviendo lo que aparece) nosotros centralizamos toda la gestión.
Nos encargamos de relevar la documentación desde el inicio, coordinar con el escribano, anticipar los certificados necesarios y seguir cada etapa hasta la inscripción final. Esto incluye detectar posibles problemas (sucesiones, inconsistencias catastrales, deudas) antes de que frenen la operación, y resolverlos a tiempo. Esto se traduce en:
El punto de partida es entender con precisión qué se puede hacer en ese lote. Para eso, analizamos la normativa urbanística aplicable, calculamos la superficie construible y estimamos los metros vendibles en función de un esquema de proyecto realista. Este análisis se traduce en un anteproyecto de arquitectura que permite visualizar el potencial del terreno.
A partir de ahí, definimos un rango de valor sustentado en números concretos. Esto tiene dos efectos directos: por un lado, evita salir al mercado con un precio fuera de escala; por otro, permite defender ese valor frente a compradores que analizan el lote desde una lógica de rentabilidad.
Además, esta base técnica ordena toda la operación. Los cálculos de incidencia, los costos de construcción y los gastos de cierre se proyectan sobre una estimación consistente, lo que reduce la incertidumbre y evita ajustes posteriores.
Con el lote ya analizado y con un valor definido, el siguiente paso es vincularlo con compradores que puedan ejecutar ese potencial. En lugar de una exposición abierta, trabajamos de forma directa con una red de más de 300 desarrolladores que operan activamente en CABA.
Esto cambia la dinámica de la venta. Las consultas dejan de ser exploratorias y pasan a ser evaluaciones concretas. El comprador entiende qué se puede construir, con qué números cierra el proyecto y en qué rango tiene sentido avanzar. Y si hay interés simultáneo, se genera un escenario de competencia que mejora tanto el precio como las condiciones de cierre.
Si estás evaluando vender tu terreno y querés hacerlo con una base técnica sólida, contactanos para solicitar tu tasación técnica sin costo. Analizamos tu lote, estimamos su potencial y te ayudamos a encarar la venta con información clara desde el inicio.
Cualquier deuda de ABL (Alumbrado, Barrido y Limpieza) tiene que estar saldada antes de firmar la escritura. La responsabilidad, por lo general, recae sobre el vendedor. Sin embargo, también puede pasar que el día de la firma el escribano retenga del precio de venta el monto exacto de la deuda para cancelarla.
La costumbre es que el escribano lo elija quien compra. La lógica detrás de esto es que el comprador es quien paga la mayor parte de los honorarios y, por lo tanto, quiere a un profesional de su máxima confianza para asegurarse de que su inversión está bien protegida.
La respuesta depende de cuándo compraste el terreno:
Una vez que encontraste un comprador y se firma el boleto de compraventa, el camino hacia la escritura suele tomar entre 30 y 60 días en CABA. Este es un plazo promedio, claro. A veces se acelera y otras se demora un poco más. Todo depende de la prolijidad de los papeles del lote, de si hay que levantar algún embargo o de la agilidad del vendedor, el comprador y el propio escribano para coordinar todo.
En Factibilidades, nuestro servicio combina una tasación técnica precisa, un equipo legal propio y el acceso a una red de más de 300 desarrolladores, todo pensado para que obtengas la máxima rentabilidad al vender tu lote en CABA. Contactanos ahora mismo para solicitar tu tasación técnica sin costo.
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